Una está preocupada con las
imágenes de violencia ante el parlamento griego, porque ve cómo su país sigue
la senda de desgracias del vecino heleno. ¡España no es Grecia! Proclaman nuestros
gobernantes. ¿Pero hay alguien por ahí que todavía se crea lo que dice esta
gente que no ha hecho más que mentir desde que empezó la crisis?
Los motivos de preocupación están
en la prensa todos los días. Cifras terroríficas se suman a las torturas de la
vida cotidiana que sufren los ciudadanos, que ven día tras día que esto no
tiene solución, y que saben que las medidas de austeridad, que no llevan a
ninguna parte, se seguirán aplicando caiga quien caiga, para pagar la deuda que
el sistema financiero tiene con sus acreedores. ¡Con la generosidad de los
contribuyentes, por supuesto!
Los presupuestos del gobierno
prevén una caída del PIB del 0,5 %. No se lo creen ni ellos. Expertos auguran
lo peor: el 1’5, el 1’7, incluso más del 2 %.
Bruselas sabe que la previsión de
reducir el déficit al 4,5 % para 2013, no se va a cumplir. Y quedará próximo al
6 %.
Como está claro que Alemania no
permitirá que a España se le otorgue la oportunidad de retraso en conseguir
este objetivo, nuestro país debe irse preparando para más recortes.
Y mientras, el consumo interno se
desploma. Un desplome que acabará de forma irremediable con menos ingresos a
las arcas del Estado. Menos recaudación por IVA, menos por IRPF, menos impuesto
de sociedades, más desempleo. Más
lágrimas para el pueblo y mayor desviación del objetivo del déficit, por
supuesto.
Sin embargo los verdaderos gobernantes
de la eurozona no ven que sus políticas van a llevar a la región a la depresión
económica. Todo el mundo sabe que de una recesión no se puede salir con ajustes
fiscales, sino con estímulos. Sin embargo ni Merckel, ni Draghi ni la Comisión
Europea quieren verlo, porque se trata de políticas que hunden en la miseria a
millones de europeos, pero que están generando ingentes beneficios en otros
sectores. Y no sólo beneficios económicos, nunca como ahora el sistema
financiero consiguió el total control de los gobiernos, nunca fue tan poderoso.
Lo que le espera a España para el
2013 acabará con estallidos sociales nunca vistos en nuestra democracia. Será
un año terrible, con la troika usurpando la soberanía, como ya lo hace en
Grecia o Portugal. Y la intervención del BCE no va a arreglar nada, de hecho
sería la tercera vez que esta institución criminal compra deuda española en los
mercados secundarios. ¿Cuál ha sido el resultado? ¿No estamos hoy mucho peor
que hace un año, por ejemplo?
La banca, con una deuda privada
excesiva, sigue sin resolver una crisis que está llevando al pueblo español a
la ruina. Mientras tanto, el gobierno nos habla de la creación de un banco malo
para solucionar nuestros problemas. Un banco malo que dicen que será
privado y que dará una rentabilidad del 15 %. Pero esto no es más que otra
patraña. ¿Es que acaso los inversores internacionales van a comprar sus activos
inmobiliarios o sus acciones? Que no nos hagan reír, si hasta el BBVA ya ha
dicho que no tiene ningún interés en el banco malo.
A los españoles
se les toma el pelo, mientras 800.000 personas han perdido sus empleos en un
año, la mitad de los desempleados no tienen prestaciones, 500
familias son deshauciadas de sus casas todos los días, las cajas de ahorros ya
no destinan beneficios a instituciones sociales, se han reducido las
prestaciones del Estado, se ha triplicado el número de personas que acuden a
bancos de alimentos que, por otra parte, tienen hoy menos subvenciones públicas
que hace un año, se privatizan servicios públicos, se ganan elecciones con
programas electorales ficticios sin ninguna intención de cumplirse, se
criminaliza a los convocantes de manifestaciones y a manifestantes, se recortan
derechos y se combate la conflictividad social que surge de la crisis con
medidas contundentes de orden público que atentan de frente contra los
depauperados ciudadanos.
Recortes en
salarios, en derechos, en empleo, en prestaciones sociales, en garantías
democráticas. Sin embargo, los ciudadanos siguen confiando en las
instituciones. Si no, ¿cómo se explica que la gente no se haya echado
literalmente a la calle para recortarles los huevos a ellos?. Políticos,
banqueros, grandes fortunas, defraudadores fiscales, banca en la sombra, con
fortunas incalculables en paraísos fiscales. Ese 1 % de la población que le
roba recursos al 99 % cada vez más empobrecido. Y mosqueado, por cierto.
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