jueves, 8 de noviembre de 2012

La ciudadanía está perdiendo la confianza, y la paciencia



Una está preocupada con las imágenes de violencia ante el parlamento griego, porque ve cómo su país sigue la senda de desgracias del vecino heleno. ¡España no es Grecia! Proclaman nuestros gobernantes. ¿Pero hay alguien por ahí que todavía se crea lo que dice esta gente que no ha hecho más que mentir desde que empezó la crisis?
Los motivos de preocupación están en la prensa todos los días. Cifras terroríficas se suman a las torturas de la vida cotidiana que sufren los ciudadanos, que ven día tras día que esto no tiene solución, y que saben que las medidas de austeridad, que no llevan a ninguna parte, se seguirán aplicando caiga quien caiga, para pagar la deuda que el sistema financiero tiene con sus acreedores. ¡Con la generosidad de los contribuyentes, por supuesto!
Los presupuestos del gobierno prevén una caída del PIB del 0,5 %. No se lo creen ni ellos. Expertos auguran lo peor: el 1’5, el 1’7, incluso más del 2 %.
Bruselas sabe que la previsión de reducir el déficit al 4,5 % para 2013, no se va a cumplir. Y quedará próximo al 6 %.
Como está claro que Alemania no permitirá que a España se le otorgue la oportunidad de retraso en conseguir este objetivo, nuestro país debe irse preparando para más recortes.
Y mientras, el consumo interno se desploma. Un desplome que acabará de forma irremediable con menos ingresos a las arcas del Estado. Menos recaudación por IVA, menos por IRPF, menos impuesto de sociedades,  más desempleo. Más lágrimas para el pueblo y mayor desviación del objetivo del déficit, por supuesto.
Sin embargo los verdaderos gobernantes de la eurozona no ven que sus políticas van a llevar a la región a la depresión económica. Todo el mundo sabe que de una recesión no se puede salir con ajustes fiscales, sino con estímulos. Sin embargo ni Merckel, ni Draghi ni la Comisión Europea quieren verlo, porque se trata de políticas que hunden en la miseria a millones de europeos, pero que están generando ingentes beneficios en otros sectores. Y no sólo beneficios económicos, nunca como ahora el sistema financiero consiguió el total control de los gobiernos, nunca fue tan poderoso.
Lo que le espera a España para el 2013 acabará con estallidos sociales nunca vistos en nuestra democracia. Será un año terrible, con la troika usurpando la soberanía, como ya lo hace en Grecia o Portugal. Y la intervención del BCE no va a arreglar nada, de hecho sería la tercera vez que esta institución criminal compra deuda española en los mercados secundarios. ¿Cuál ha sido el resultado? ¿No estamos hoy mucho peor que hace un año, por ejemplo?
La banca, con una deuda privada excesiva, sigue sin resolver una crisis que está llevando al pueblo español a la ruina. Mientras tanto, el gobierno nos habla de la creación de un banco malo para  solucionar nuestros problemas. Un banco malo que dicen que será privado y que dará una rentabilidad del 15 %. Pero esto no es más que otra patraña. ¿Es que acaso los inversores internacionales van a comprar sus activos inmobiliarios o sus acciones? Que no nos hagan reír, si hasta el BBVA ya ha dicho que no tiene ningún interés en el banco malo.
A los españoles se les toma el pelo, mientras 800.000 personas han perdido sus empleos en un año, la mitad  de los  desempleados no tienen prestaciones, 500 familias son deshauciadas de sus casas todos los días, las cajas de ahorros ya no destinan beneficios a instituciones sociales, se han reducido las prestaciones del Estado, se ha triplicado el número de personas que acuden a bancos de alimentos que, por otra parte, tienen hoy menos subvenciones públicas que hace un año, se privatizan servicios públicos, se ganan elecciones con programas electorales ficticios sin ninguna intención de cumplirse, se criminaliza a los convocantes de manifestaciones y a manifestantes, se recortan derechos y se combate la conflictividad social que surge de la crisis con medidas contundentes de orden público que atentan de frente contra los depauperados ciudadanos.
Recortes en salarios, en derechos, en empleo, en prestaciones sociales, en garantías democráticas. Sin embargo, los ciudadanos siguen confiando en las instituciones. Si no, ¿cómo se explica que la gente no se haya echado literalmente a la calle para recortarles los huevos a ellos?. Políticos, banqueros, grandes fortunas, defraudadores fiscales, banca en la sombra, con fortunas incalculables en paraísos fiscales. Ese 1 % de la población que le roba recursos al 99 % cada vez más empobrecido. Y mosqueado, por cierto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario