martes, 4 de diciembre de 2012

Rescate a la banca y próximo estallido social


Indigna y con razón, ver cómo se sigue rescatando bancos con dinero de  los contribuyentes, cuando en el origen de esta crisis está un modelo económico ultraliberal, sustentado por el enorme poder del sistema financiero.

Y una propuesta que aún no ha calado entre la ciudadanía que sufre las consecuencias de las prácticas financieras, es la de luchar contra el opresor atacando donde más le duele, y que no es otra cosa que la salida voluntaria del  sistema. Hay que dejar de seguirles el juego, a los bancos y a los partidos políticos que durante décadas han gobernado defendiendo los intereses propios y de una minoría.

Pero para ello, todo el mundo debería entender que los beneficios del sector financiero nacen de la creación de deudas (créditos) y no de la creación de valor en la esfera productiva o economía real. Por tanto, son ficticios, resultado de trucos contables, así como lo son los capitales invertidos en estos sectores. Y esto se demuestra con las constantes crisis financieras que se vienen produciendo desde principios del siglo XX, y de la que el sector financiero, rescatado con dinero público, siempre sale victorioso, no tanto los ciudadanos.

La crisis actual es mucho mayor y más peligrosa que las anteriores, porque nunca como ahora se produce una migración vergonzosa del Capital hacia los sectores financieros, abandonando a su suerte a una economía real en la que no se invierte o se hace cada vez menos.  Mientras la economía productiva es estrangulada por carecer de inversiones, el exceso de liquidez caracteriza la esfera financiera, donde  ingentes cantidades de dinero se derivan a la especulación pura y dura, lo que da lugar a la subida de precios de títulos y acciones. Y más suben de precio estos títulos, más capital es atraído, los beneficios aumentan y caminamos así hacia una inevitable burbuja financiera, de dimensiones mundiales, y de consecuencias devastadoras.  El inicio de la crisis en 2007 nos va a parecer una insignificancia al lado de lo que nos espera vivir.

Mientras buena parte de las empresas se hunde en la miseria, mayor es la plusvalía en el  mundo de las finanzas. Nunca tan pocos le robaron tanto a la mayoría. Las empresas deudoras más débiles están yendo a la quiebra, no generan beneficios, no crean puestos de trabajo. Mientras tanto, las grandes empresas y el gran capital, que han invertido en actividades financieras, se hacen más poderosas mientras el mundo financiero seca el crédito a las empresas en las que no confía. Una  espiral destructiva se pone en marcha con toda su virulencia y destruye a los capitalistas más débiles, mientras que los fuertes sacan provecho: se rebajan los salarios, se incrementa la explotación de los trabajadores, y se aprovechan acaparando los medios de producción que han dejado los capitalistas quebrados.

Y cuando el sector productivo arranque otra vez se volverán a repetir las mismas políticas económicas que llevarán a la sociedad a nuevas crisis. Hemos repetido la crisis del 29, con sus nefastas consecuencias durante décadas, incluida una devastadora guerra mundial. Y volveremos a repetir la depresión actual en el futuro si los ciudadanos no le ponen freno a este estado de cosas.

Pero para eso, la población debe estar formada y preparada. Y es por esto que en países como el nuestro se pretenda preparar a la gente en la empleabilidad y no en la formación de unos ciudadanos inteligentes, cultos y críticos, dueños de su destino y combativos, capaces de defender sus intereses. Mientras tanto, seguiremos viendo cómo la ciudadanía elige “democráticamente” a unos representantes que no solo no les representa, sino que encima juegan en contra de sus intereses. ¿Es que nadie se entera de esto?

Reconozcamos que los ataques al euro son una apuesta especulativa del sector financiero. Desde que los Estados empezaron a inyectar liquidez en los bancos, el dinero ha sido empleado en actividades especulativas. Estas inyecciones de dinero no han servido para solucionar la crisis, sino que ha tenido el efecto devastador del endeudamiento de los Estados, empujados por el poder a salvar el sistema bancario. Dejémonos, pues, de chuminadas, no es el gasto excesivo del Estado en servicios sociales lo que ha generado la gigantesca deuda y el déficit excesivo. Han sido los rescates a los bancos, y punto. Y mientras los Estados se endeudan para rescatarles, los especuladores prestan dinero a unos intereses desorbitados. La banca gana, la ciudadanía se empobrece.

Y en este contexto, el euro, que se gestó al amparo de los intereses de Alemania, está siendo un instrumento fiel al servicio de los especuladores. Como los países periféricos de Europa nos hemos quedado sin moneda propia, y, por lo tanto, sin política monetaria, nos vemos obligados a incrementar las tasas de productividad y la competitividad  a expensas de la explotación de los trabajadores. A España no le queda más remedio que recurrir a préstamos en los mercados financieros para rescatar su sistema bancario y para aumentar su competitividad, salvo que se plantee de una vez por todas y con valentía, la salida del euro.

Como está claro que salir del euro da vértigo y nadie se lo plantea, nos vemos abocados a años de indignación y pobreza, a situaciones como la de Grecia, con un Estado insolvente y emitiendo bonos de deuda con intereses cada vez más elevados. Y en un contexto así, que no me digan a mí que se va a salir de la crisis, porque no me lo creo. Los países periféricos, en franca depresión económica, seguirán inevitablemente en esa situación.

Y es que esta crisis va para largo. Nadie se cree ya que la recuperación comience en 2014, ni en 2015. Antes habrá un inevitable estallido social. Soy optimista. No me cabe duda de ello.

1 comentario:

  1. Esta claro, vivimos la experiencia de una cleptocracia total. Hoy más que nunca, necesitamos de la reflexión ética, y de una revolución.

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